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lunes, 19 de marzo de 2018

Zanján, la visión iluminada en la noche

 (28 de octubre) 
Trayecto Teherán - Zanján en autobús VIP

Vaheed es nuestro primer anfitrión de Couchsurfing. Un joven en la treintena, moderno, profesor de inglés. Vive en Zanján con su madre y se nos ha ofrecido para acompañarnos el día completo, no para alojarnos. Es muy amable. Nos busca alojamiento en un hotel para iraníes, muy básico, muy barato. Con duchas y baño comunes y dos camastros, una mesita redonda y dos sillas como todo mobiliario. Estamos en pleno centro, muy cerca del Bazar.

Con Vaheed, nuestro primer couch, en Soltaniyeh
Trayecto Zanján - Soltaniyeh (en rojo) en el coche de Vaheed

Antes, Vaheed nos ha venido a recoger con su coche a la estación de autobuses y, después de unos deliciosos helados, hemos ido directo a Soltaniyeh, a 37 km, que nos sorprende por la gran mole del edificio con la más antigua doble cúpula de Irán, al que no hacen justicia las fotos. 
Después nos lleva a comer a un restaurante popular: pincho, pan y arroz, sentados en la alfombra, a la manera iraní. Para beber, probamos el dugh, el yogur líquido que es tan popular aquí. Paseamos por el Bazar (el más largo de Irán, nos dice Vaheed) y visitamos parte de los antiguos lavaderos, recuperados como tiendas de artesanía. Descansamos en una tetería, con los amigos de Vaheed, muy simpáticos, y que, entre todos, nos consiguen por un precio asequible el taxi para mañana, una de las etapas, a priori, más complicada de coordinar puesto que, aunque nuestro destino sea la ciudad de Hamadán (al sur de Zanján) queremos aprovechar el día y dar un rodeo en dirección oeste para visitar Tahkt-e Soleyman, donde no llega ningún transporte regular, asi que ir en taxi privado es la única solución. Acabamos el día subiendo con el coche de Vaheed a la montaña para ver el paisaje nocturno sobre la ciudad de Zanján, todo el valle iluminado.

Antiguos lavaderos, centro artesanal además de museo
En la tetería, con Vaheed y sus amigos
Con el propietario de la tetería, uno de los amigos de Vaheed
Zanján nocturna desde las montañas de alrededor






domingo, 18 de marzo de 2018

Zanján - Takht-e Soleyman - Hamadán, una etapa "complicada"

(29 de octubre)
Trayecto Zanján - Hamadán en taxi privado

Detalle del trayecto con las paradas efectuadas

Vaheed viene a traernos el desayuno al hotel: un pan especial llamado barbarie y nata, y recarga datos en nuestra SIM en un cajero automático. Ahora él tiene que ir a trabajar y nosotros iniciar la etapa que parecía "complicada" por la falta de transporte público directo pero que nuestro couch, felizmente, nos ha resuelto. Nuestra despedida es una mezcla de felicidad y tristeza, ha sido el primer contacto auténtico con la gente del país aunque breve y tenemos que decir adiós a una persona que nos hubiera gustado conocer mejor.

Vaheed ayudándonos con nuestros problemas con la SIM
Preparando el desayuno

Meisem, nuestro taxista de hoy, también es amable, eficaz y paciente. Como no habla inglés, podemos comunicarnos poco con él, pero está pendiente de nosotros, habla por el móvil cuando necesita aclarar algo y nos pasa a su interlocutor, que sí habla inglés, para comprobar que todo va bien. Nos encuentra lugar para comer en Bijar, población a mitad de camino donde tomamos un delicioso kebab kurdo, y no se marcha hasta que no encontramos en Hamadán un hotel que nos guste ya entrada la tarde.

En el restaurante kurdo de Bijar con los empleados

Con Meisem, nuestro taxista antes de despedirnos en Hamadán

La ruta de hoy es cara (no tanto por nosotros), larga, a través de las montañas áridas de los Zagros (algunas manchas de árboles con colores otoñales), pero nos sirve para llegar a Hamadán en un día dando un gran rodeo para realizar una visita a la cual no queremos renunciar: Takht-e Soleyman. Es un nido de águilas con un maravilloso lago de agua dulce en medio. Impresionante. Ruinas aqueménidas, sasánidas y mogoles. El fuerte viento que sopla, levanta olas en el lago y es una delicia.

El lago y las estructuras de Takht-e Soleyman

Las murallas de Takht-e Soleyman

El Hotel Safir de Hamadán es bastante lujoso, pero sin WIFI y alejado del centro. Lo acaban de inaugurar hace poco y, al entrar nosotros a la habitación, ponen la bandera de España en la recepción: acogedores y amables.

La bandera de España que colocaron al ver nuestro pasaporte